Lactancia materna y
alimentación complementaria
Documento adaptado de: MANUAL
PRÁCTICO DE NUTRICIÓN Y SALUD • NUTRICIÓN EN LAS DIFERENTES ETAPAS Y
SITUACIONES DE LA VIDA. Nutrición en la infancia y en la adolescencia. JAIME DALMAU
SERRA
Docuemento en PDF da Click aqui. Nutrición del Lactante
Dra. En A. D. Daniella Patricia Burgos González.
Manual de
Nutrición del Niño y del Adolescente.
Lactancia materna y alimentación complementaria
Es obvio que la Lactancia Materna (LM) es el alimento
idóneo para el lactante pequeño. La OMS preconiza que debe ser el único
alimento hasta los seis meses, y a partir de esa edad se debe introducir la
Alimentación Complementaria (AC)
Según la OMS, la AC es un proceso que empieza cuando
la LM exclusiva no es suficiente para satisfacer las necesidades nutricionales
del lactante, por lo que otros alimentos sólidos o líquidos son necesarios
junto a la LM; entre “otros alimentos” la OMS incluye también las fórmulas
lácteas para lactantes, aunque diferentes Comités de Nutrición (CN) como el de
la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica
(CN-ESPGHAN) y el de la Academia Americana de Pediatría (CN-AAP) no comparten
esta opinión por ser poco útil. En cualquier caso, el concepto de AC hace
referencia a un periodo en el que se introducen de manera gradual alimentos
diferentes a la LM, y no a una enumeración de alimentos a introducir a edades
determinadas. Existe controversia sobre a qué edad debe iniciarse la AC, por lo
que hay que valorar en cada lactante una serie de factores:
• Factores nutricionales: a partir de los seis meses
de edad (y en algunos casos a partir de los 4-5 meses) la LM puede no aportar
suficiente energía, proteínas, hierro, calcio y vitamina D, especialmente si el
volumen de LM es bajo.
En la Tabla 1 se muestran los requerimientos de
energía y de los nutrientes citados para el segundo semestre de vida junto al
aporte de 1 litro de LM o leche de vaca (LV), objetivándose la dificultad de
con- seguir estos requerimientos con una secreción láctea de 600-800 ml/día,
que puede ser la máxima en este periodo. Otros nutrientes que tienen riesgo de
deficiencia son el cinc y, dependiendo de la ingesta y las reservas maternas,
las vitaminas A, B6, B12 y los AGP de cadena larga. En resumen, la LM exclusiva
durante seis meses de una madre bien nutrida es el alimento idóneo. Existe riesgo
de deficiencia de hierro y vitamina D, y a partir de los seis meses, de energía,
calcio y algunos otros nutrientes, si el lactante solo recibiera LM. Si la
madre no come adecuada- mente o sus reservas son deficitarias, los riesgos nutricionales
para el lactante podrían aparecer a partir del cuarto mes.
Otros factores a valorar para la introducción de la
AC son la velocidad de crecimiento, la edad de paso de los movimientos de succión-
deglución a succión-masticación-deglución, la maduración de los sistemas de digestión-
absorción, de la función renal, del desarrollo neuromotor, de la capacidad de
defensa frente a proteínas heterólogas, el habito intestinal, etc. Todos estos
factores varían de un lactante a otro.
Recomendaciones generales sobre la alimentación
complementaria
Basándose en los factores citados, los CN de ESPGHAN
y AAP(2,3) así́ como el CN de la Asociación Española de Pediatría (CN-AEP) y de
la EFSA han hecho unas recomendaciones generales para la alimentación del
lactante e introducción de la AC, que pueden resumirse de la siguiente manera:
La LM es el alimento ideal durante los seis primeros
meses.
Al aconsejar la introducción de la AC se debe valorar
el ambiente sociocultural, actitud de los padres y la relación madre-hijo.
La AC no debe introducirse antes de las 17 semanas
(cuatro meses cumplidos) ni más tarde de las 26 semanas.
La introducción de la AC debe hacerse cuando el
lactante es capaz de mantenerse sentado con apoyo, tiene buen control de los
movimientos del cuello e inicia los movimientos de masticación. En cualquier
caso, la edad de inicio de la AC debería individualizarse en cada lactante.
La secuencia de introducción de alimentos no es
critica. Lo lógico es introducir los alimentos que contienen los nutrientes con
riesgo de ingesta deficitaria, especialmente el hierro por sus posibles repercusiones
a corto y medio plazo. Por ello, la carne o los cereales forticados con hierro
pueden ser una elección inicial, aunque sigue sin disponerse de suficientes
datos sobre la biodisponibilidad del hierro de los cereales. Si bien existe
riesgo de ingestas bajas de proteínas, especialmente si se recibe LM exclusiva,
las dietas hiperproteicas en lactantes se asocian con riesgo de obesidad a
edades
Posteriores, si se empieza la AC con carne, su
cantidad debería ser inferior a 20- 25 g/día.
Retrasar la introducción de alimentos potencialmente
alergénicos (pescado, huevo y ciertas frutas cítricas principalmente) reducir
la incidencia de alergia, tanto en lactantes sanos como en los de riesgo
atópico. Este concepto, avalado por numerosos estudios epidemiológicos,
contrasta con recomendaciones tradicionales, las cuales no estaban basadas más
del quinto o sexto mes no ha demostrado
reducir la incidencia de alergia tanto en lactantes sanos como en los de riesgo
atópico, este concepto avalado por
numerosos estudios epidemiológicos contrasta con recomendaciones
tradicionales, las cuales no estaban basadas en estudios científicamente
correctos.
Es prudente evitar la introducción precoz (antes de
los cuatro meses) y tardía (más de siete meses) del gluten. Se debe introducir
de manera gradual y progresiva mientras el lactante recibe LM. Posiblemente así
puedan evitarse enfermedades con base inmunitaria como la celíaca y la DM1.
Iniciar la administración de alimentos con grumos a
partir de los 9-10 meses.
Resulta difícil precisar el numero de papillas que debe recibir el lactante.
Resulta difícil precisar el numero de papillas que debe recibir el lactante.
Depende de su densidad energética y de las cantidades
habituales consumidas. Para la mayoría de niños con LM, el numero de papillas
oscila entre dos y tres hasta los 12 meses, o hasta cuatro si reciben lactancia
artificial. Las cantidades dependen de los numerosos facto- res ya citados,
pero con tomas de hasta 150 g hasta los 8-9 meses, y de hasta 200-220 g hasta
el año es suficiente. Se deben evitar aportes altos en proteínas, por lo que
la cena debería ser en la mayoría de lactantes LM o leche de formula con
cereales. En cualquier caso, se debe valorar la sensación de sacie- dad o
hambre de cada niño y no forzarle a comer.
• Valorar la administración de vitamina D. Probablemente
se deba suplementar con 400 UI a todos los lactantes, especialmente si reciben
LM y en invierno.
• Valorar individualmente la administración de
suplementos de hierro y/o polivitamínicos.
La LV no debería introducirse como principal bebida
antes de los 12 meses, aunque puede ad- ministrarse en pequeños volúmenes
añadidos a otros alimentos, por ejemplo en forma de yogur.
Con lo expuesto se pone de manifiesto la
imposibilidad de unas normas de alimentación estrictas, tanto en el orden de
introducción de cada nuevo alimento como en su cantidad. A modo de guía, una
secuencia de alimentación durante el primer año de vida puede ser la
siguiente:
• LM exclusiva seis meses, y continuar por lo menos
hasta los 12 meses. Cuando no sea posible, introducir una formula de inicio que
puede mantenerse hasta los 12 meses o bien, a partir de los 4-6 meses,
cambiarla por una formula de continuación (Fc), menos sofisticadas que las
formulas de inicio en su composición y que por tanto deberían ser más baratas.
A partir del quinto o sexto mes se puede introducir:
a) carne blanca (pollo), especialmente si es un lactante con riesgo de ferropenia
o recibe exclusivamente LM; b) fruta, especialmente si precisa mayor aporte de fibra
o la madre no toma suficientes alimentos que contengan vitaminas; c) cereales
con gluten, en poca cantidad y aumentarla progresivamente, especialmente si
está recibiendo LM. Así pues, empezar
con carne, fruta o cereales va a depender de las características de cada niño.
A partir del sexto o séptimo mes, introducir más
tipos de carne y pescado blanco (para aporte de AGP n-3).
A partir del octavo o noveno mes, introducir mayor
variedad de alimentos, tanto de frutas como de alimentos proteicos, ya que son
ricos en hierro (carnes, pescados blancos), aunque evitando abusar de ellos.
A partir de los 8-10 meses se puede introducir LV en
cantidades pequeñas, en forma de yogur.
Posiblemente no se precise la introducción de
legumbres hasta pasados los 12 meses por su alto contenido en fibra mal
digerible, aunque si las costumbres alimentarias de la familia incluyen el
consumo de estos alimentos pueden introducirse más precozmente.

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